“Las sardinas del Adriático están encogiendo”: así lo informó a principios de año un portal de noticias de la región croata de Istria. Según el reporte, los investigadores habrían descubierto que el tamaño promedio de las sardinas ha disminuido entre tres y cuatro centímetros en las últimas dos décadas.
La noticia causó revuelo, ya que estos peces son un alimento muy popular entre la gente más allá de las costas, pero especialmente en la región. Incluso se les dedican fiestas populares. Sin embargo, los humanos son los responsables de esta mengua: los investigadores han identificado como causas la sobrepesca y el cambio climático.
Tras un verano con temperaturas récord, en el que la superficie del mar Adriático alcanzó temperaturas de 30 grados, el futuro de la sardina aquí es aún más incierto —y con ello también la supervivencia de la industria local de conservas de pescado, una de las más antiguas a lo largo de la costa croata—.
Para muchos, sería una pérdida grave, cuyo significado simbólico no se puede subestimar: supondría que otro sector industrial abandone Croacia. Y es que, precisamente las regiones costeras del Adriático ya han sufrido una fuerte desindustrialización desde la década de los noventa, lo que ha generado una frustración considerable.
El Mar Adriático se calienta a un ritmo superior al promedio
Cada vez es más probable que otro capítulo llegue pronto a su fin. El Adriático, una especie de callejón marítimo sin salida, se está calentando mucho más rápido que otras regiones del Mediterráneo.
Un instituto de investigación croata determinó que, en la última década, las aguas profundas del Adriático se han calentado cuatro veces más que en todo el siglo anterior. Esto tiene múltiples consecuencias, incluso para el hábitat natural. Para la sardina, que necesita ciertas temperaturas para reproducirse, la situación se vuelve cada vez más inhóspita.
Y sin sardinas, no hay conservas de sardinas en aceite. El productor Mirna, con sede en la pintoresca ciudad de Rovinj, en Istria, sigue promocionando sus productos como “superalimento del Adriático”. Se enorgullecen de procesar sardinas capturadas en el Adriático, ya que el “pequeño pez azul” local, como se le llama en Croacia, es especialmente delicioso. Al menos, eso es lo que dice la publicidad.
Hoy en día, solo quedan cuatro fábricas de conservas de pescado en Croacia. Este descenso pone de manifiesto otro desafío de esta industria, que se erige así en un ejemplo de la transformación económica del país.



