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25 de Julio de 2026

China desarrolla una batería nuclear autosuficiente de carbono-14 que puede generar electricidad por miles de años

China acaba de desarrollar una batería capaz de producir electricidad de forma continua durante miles de años sin necesidad de recargarse y cuyo objetivo sea crear dispositivos que, una vez instalados, quizá nunca vuelvan a necesitar un cambio de batería.

La batería presentada por investigadores chinos produce apenas unos microwatts de potencia. Es una cantidad diminuta comparada con cualquier batería de litio que usamos todos los días y justamente ahí está la clave. Mientras una batería convencional entrega mucha energía durante unas cuantas horas o días, esta apuesta por una estrategia completamente distinta. Produce muy poca electricidad, pero nunca deja de hacerlo y la conversación ya no gira alrededor de almacenar más energía, ahora gira alrededor de no dejar de producirla.

La idea consiste en aprovechar la desintegración natural de un material radiactivo para generar una corriente eléctrica constante durante miles de años. Si la tecnología logra consolidarse, el cambio de paradigma no será cargar menos veces un dispositivo, será diseñar equipos cuya fuente de energía pueda acompañarlos durante toda su vida útil.

El protagonista es el carbono-14. Es el mismo isótopo que durante décadas ha servido para calcular la antigüedad de fósiles, restos arqueológicos y objetos históricos, y ahora China quiere darle un uso completamente distinto: generar electricidad.

El carbono-14 libera pequeñas partículas beta conforme se desintegra de manera natural. La batería aprovecha esa energía mediante un semiconductor para convertirla en una corriente eléctrica continua, una tecnología conocida como betavoltaica.

Lo más llamativo es que el carbono-14 tiene una vida media cercana a los 5,730 años. Eso significa que puede seguir produciendo energía durante un periodo extraordinariamente largo antes de perder una parte importante de su capacidad.

Un marcapasos o en un sensor instalado en una zona remota, incluso un satélite; todos tienen algo en común: no consumen demasiada electricidad. Su verdadero problema es otro. Cambiarles la batería suele ser mucho más complicado —y más caro— que alimentar el propio dispositivo, y ahí es donde una batería capaz de funcionar durante décadas o incluso siglos cobra sentido.

Cada vez que ocurre un sismo, un huracán o aumenta la actividad volcánica, damos por hecho que los sensores seguirán enviando información. Lo que casi nunca pensamos es que ellos también dependen de una batería y esa batería también se desgasta.

Lo mismo ocurre con estaciones meteorológicas, sensores instalados en presas, equipos que monitorean ductos, redes de agua potable o infraestructura eléctrica. Muchos de estos dispositivos trabajan en lugares de difícil acceso. Y cada vez que necesitan mantenimiento, hay que movilizar personal, equipos especializados y, en algunos casos, detener temporalmente su operación. El verdadero enemigo de estos sistemas no es quedarse sin energía, es que alguien tenga que recorrer cientos de kilómetros solo para cambiar una batería.

El anuncio chino no solo tiene un componente científico, también tiene uno estratégico. Los investigadores destacaron que el desarrollo se realizó utilizando una cadena de suministro completamente nacional, desde la obtención del carbono-14 hasta la fabricación del dispositivo.

La idea de fabricar baterías betavoltaicas no nació en China. En Reino Unido también existen proyectos que buscan aprovechar el carbono-14 para producir pequeñas cantidades de electricidad durante miles de años. La diferencia es que el desarrollo chino presume haber construido un dispositivo funcional utilizando tecnología y materiales producidos dentro del propio país.