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06 de Junio de 2026

Europa planea dejar atrás la dependencia tecnológica con Estados Unidos

La Unión Europea está consciente de que más del 80% de sus infraestructuras digitales provienen del extranjero, principalmente de potencias como Estados Unidos y China, el viejo continente prepara un golpe sobre la mesa.

Esta semana, la comisaria de tecnología, Henna Virkkunen, presentó un ambicioso paquete legislativo diseñado para recuperar el control geopolítico y establecer la ansiada “soberanía tecnológica” del continente.

La idea de apartarse del escenario se da por el temor a que líderes extranjeros, como Donald Trump, puedan utilizar esta fuerte dependencia tecnológica como un arma de presión política.

Actualmente, tres gigantes de Estados Unidos (Amazon, Microsoft y Google) dominan el 70% del mercado europeo de la nube, mientras que las alternativas locales apenas alcanzan un modesto 15%. Esto significa que infraestructuras críticas como hospitales, defensa y administraciones públicas funcionan hoy en servidores donde, en última instancia, manda Washington.

La urgencia de Europa por independizarse choca, sin embargo, con un estancamiento operativo grave. Aunque el continente se ha fijado la meta de alcanzar un 75% de adopción de inteligencia artificial (IA) para el año 2030, en pleno 2025 apenas un 20% de las empresas utiliza activamente esta tecnología. Este rezago no se debe a la falta de algoritmos o inversión, sino a un problema estructural: las arquitecturas de datos tradicionales, diseñadas para generar reportes retrospectivos en lotes, colapsan ante las exigencias de la IA en tiempo real, al menos de aquí al 2030.

La estrategia busca impulsar a actores europeos que tengan soluciones de tecnología en la nube (como Scaleway, Exoscale y Stackit) y alternativas de IA (como Mistral AI, Aleph Alpha o Multiverse Computing), al mismo tiempo que someterá a la nube actual a pruebas de estrés para anticiparse a un posible “apagón” estadounidense.

En segundo lugar, se presentarán los Chips Act 2. Tras lo sucedido con empresas como Nexperia, donde la intervención del gobierno de Países Bajos derivó en un corte de suministro por parte de China que paralizó la industria automotriz, la Comisión asumirá poderes sin precedentes. En caso de emergencia, Europa podrá anular contratos de suministro, actuar como comprador central para los 27 estados miembros (tal como hizo con las vacunas del COVID) y sancionar a las empresas que oculten información. Esto también beneficiará el desarrollo de semiconductores de código abierto, como los que diseña el Barcelona Supercomputing Center.

Complementando estas leyes, se lanzará una estrategia masiva de software libre para crear soluciones autóctonas frente al software propietario estadounidense, junto con una hoja de ruta para digitalizar el sector energético. Todo esto requerirá una inyección financiera monumental: €200,000 millones de euros para centros de datos hasta 2036 y €20,000 millones más para la energía, que se espera provengan principalmente de la inversión privada.