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29 de Octubre de 2026

‘Cortisol face’, la nueva obsesión de la belleza. ¿Qué tiene que ver con el estrés?

Sin haber salido de fiesta las mejillas parecen hinchadas, ojeras bajo tus ojos y la piel apagada y amarillenta, más de lo usual. De repente aparecen una cantidad curiosa de vídeos hablando de la ‘cortisol face’, es decir, la cara de cortisol, un término que está generando mucha conversación en redes y cada vez más en la vida real.

La teoría es tentadora y cumple bastantes checks: El estrés eleva los niveles de la hormona y eso termina reflejándose en el rostro, porque para recuperar la apariencia habitual hay que bajar las revoluciones.

Es aquí donde tienen que entrar en juego los que de verdad saben, porque… ¿Qué parte de todo esto tiene fundamento médico?, ¿Puede el estrés hincharnos la cara o estamos atribuyendo a una hormona cambios que tienen otras causas?

Es una realidad, lo que está viviendo el cortisol es una ignominia… Pero nos guste o no, o aunque se le tire mucho hate, es una hormona imprescindible para el organismo.

Entre sus funciones, participar en la respuesta al estrés, el metabolismo y la regulación de distintos procesos fisiológicos. Es normal que sus niveles sufran vaivenes a lo largo del día y que aumenten en determinadas situaciones para responder a las demandas del entorno. Hasta aquí, todo bien.

Y es que la cuestión no es producir cortisol, sino que determinadas alteraciones o respuestas mantenidas en el tiempo pueden repercutir en la salud.

Ante una situación de estrés se activan dos sistemas: el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, que termina en la liberación de la hormona, y el sistema simpático-adreno-medular, responsable de la liberación de catecolaminas como adrenalina y noradrenalina. cuando esto se prolonga puede afectar a la regulación inflamatoria, los procesos inmunológicos y la función de la piel. De hecho, también se puede sentir sequedad en el cutis, tirantez, una mayor sensibilidad, brotes de acné o ese aspecto más apagado.

Existe una situación médica en la que el exceso mantenido de cortisol sí puede cambiar la apariencia del rostro: el síndrome de Cushing. Puede producir una cara más redondeada, conocida como facies de luna llena, además de otros signos, como cambios en la distribución de la grasa corporal, estrías violáceas o debilidad muscular.

Determinados tratamientos prolongados con corticoides también pueden provocar cambios similares. Pero eso no significa que una cara más redondeada, unas bolsas bajo los ojos o una papada sean señales de cortisol elevado. El descanso y la alimentación pueden intervenir en algunos de estos procesos. La falta de sueño es bastante importante para mantener esos niveles de alerta siempre en el cuerpo. El consumo de sal como un factor que puede favorecer la retención de líquidos.

Sin embargo, aquí, la propiedad conmutativa no se cumple, es decir, el orden de los factores sí que altera el producto, ya que estas relaciones no pueden ser una explicación universal. La hinchazón puede responder a multitud de causas. Es más, influyen, por supuesto, la genética y la estructura facial, además de las alergias, diferentes condiciones médicas.

Soluciones reales

Más allá de hacer un scroll infinito en TikTok, si la cortisol face es una realidad para ti, habrá que buscar la forma de atajar el problema. El primer tratamiento debería ser intentar corregir aquello que está generando el problema. La importancia de dormir adecuadamente, realizar ejercicio físico, mantener una alimentación equilibrada y evitar el tabaco y el alcohol, son hábitos que pueden ayudar a gestionar mejor el estrés aunque no garantizan un cambio concreto en la forma del rostro. Se recomienda priorizar frutas, verduras, legumbres y pescado, mantener una dieta variada y moderar el consumo excesivo de sal.

Los antioxidantes, como la vitamina C, pueden ayudar a combatir el estrés oxidativo; los retinoides cuentan con evidencia para mejorar determinados signos del fotoenvejecimiento; la niacinamida puede resultar útil en pieles sensibles y los activos hidratantes ayudan cuando existe sequedad. La fotoprotección diaria sigue siendo fundamental.