La intensa ola de calor que afecta al sur de Europa ha provocado una de las temporadas de incendios forestales más devastadoras de los últimos años en España, Francia y Portugal. Miles de bomberos, apoyados por aeronaves y brigadas internacionales, trabajan para contener las llamas que han consumido decenas de miles de hectáreas de bosques y obligado a evacuar a cientos de miles de personas. Las altas temperaturas, los fuertes vientos y la sequía extrema han complicado las labores de extinción y favorecido la rápida propagación del fuego.
En Francia, la región de Gironda, cerca de Burdeos, concentra algunos de los incendios más graves, mientras que en España los focos activos mantienen en alerta a varias comunidades autónomas. En Portugal, uno de los incendios más preocupantes se desarrolla en la región de Bragança, muy cerca de la frontera con España, lo que ha obligado a ambos países a coordinar esfuerzos para evitar que las llamas crucen de un territorio a otro.
Ante la magnitud de la emergencia, la Unión Europea activó el Mecanismo Europeo de Protección Civil y desplegó aviones, helicópteros y equipos especializados para reforzar las tareas de combate al fuego en España y Francia. Las autoridades mantienen las alertas debido a que las previsiones meteorológicas anuncian nuevas olas de calor, lo que podría prolongar la crisis y aumentar el riesgo de nuevos incendios en la región



