La candidata demócrata a la presidencia estadounidense, Kamala Harris, ha aprovechado el empujón de la Convención Nacional Demócrata de la semana pasada para borrar las ventajas que su rival republicano tenía en casi todos los estados clave en las elecciones, incluidos algunos en los que se había afianzado, como Georgia. En el sistema de colegio electoral estadounidense los comicios del 5 de noviembre se decidirán en los siete estados considerados todavía indecisos y donde Harris ha eliminado casi todas las ventajas que Trump tenía hasta ahora.
En días recientes, Kamala Harris defendió en una nueva entrevista su historial como vicepresidenta en materia de inmigración y criticó las acciones de Donald Trump en ese rubro. No obstante, fue cuestionada por no presentar propuestas puntuales sobre varios temas que competen al país. La actual vicepresidenta de Estados Unidos también afirmó que su principal prioridad al asumir el cargo sería ayudar a los estadounidenses de clase media a resolver sus problemas económicos. Habló además de tener a un republicano en su gabinete, de la hidrofracturación y del conflicto entre Israel y Hamás. Esta es la primera entrevista que da desde que se convirtió en la candidata presidencial demócrata. Las últimas encuestas han mostrado una fuerte ventaja de Harris entre las mujeres votantes, aunque la carrera sigue siendo reñida en general.
En cambio, El expresidente y candidato republicano, Donald Trump, propuso que el gobierno estadounidense o las compañías de seguros paguen los costosos tratamientos de fecundación in vitro, lo que provocó el rechazo tanto de los activistas por el derecho al aborto como de los conservadores partidarios de un gobierno pequeño. Por un lado, Trump quiere que los conservadores le reconozcan el mérito de haber nombrado a los jueces de la Corte Suprema que revocaron el caso Roe v. Wade, que permitía a algunos estados limitar severamente o poner fin al acceso al aborto. Por otro, una posición más moderada sobre el aborto y el apoyo a una fecundación in vitro más asequible podrían atraer a las mujeres. El viernes pasado se regodeó del poder que otorga la presidencia, asegurando que te permite hacer “todo”, y puso como ejemplo “el poder cerrar la frontera”. También intervino en Washington DC en la Cumbre de ‘Guerreros Alegres’ de la organización conservadora ‘Moms for Liberty’, un encuentro organizado con el objetivo de educar y empoderar a los padres de todo el país para defender sus derechos parentales.
En Estados Unidos hay una larga historia de gabinetes multipartidistas, pero ni la primera administración de Trump ni la de Biden incorporaron a una voz del otro partido cuando tuvieron la oportunidad. Como referencia, el secretario de Transporte del entonces presidente Barack Obama fue el republicano Ray LaHood, y el secretario de Transporte del entonces presidente George W. Bush fue el demócrata Norman Mineta. Cuando en una entrevista para CNN se le preguntó a Harris si pondría a un republicano en su Gabinete, se limitó a decir “Por supuesto”; y también lo expresó en ese sentido el candidato republicano a la vicepresidencia, el senador J. D. Vance, cuando en entrevista para Fox News se le preguntó si en una segunda administración Trump pondría a un demócrata en la mesa.
Los partidos han distanciado sus posturas en materia de política exterior. Siguiendo el ejemplo de Trump, muchos republicanos cuestionan ahora dar a Ucrania ayuda adicional para hacer frente a la agresión de Rusia, por ejemplo.
Los conservadores se han centrado en la lucha contra la diversidad, la equidad y los esfuerzos de inclusión en el gobierno y en las empresas, y Trump ha tratado de cuestionar tanto la identidad de Harris como sus cualidades. Harris, por su parte, ha evitado apelar abiertamente a los grupos minoritarios.
Ante posiciones encontradas, se puede decir que el país se encuentra dividido, y es de apostar que cuando Trump y Harris se reúnan en su primer debate el 10 de septiembre, organizado por ABC News, cada uno tratará de pintar al otro como extremista. Además, a Trump se le puede pedir que evite los insultos y se centre en la política, pero hasta ahora no ha podido o no ha querido hacerlo.



