El presidente Joe Biden enfrentó dificultades en su primer debate de la campaña de 2024 contra Donald Trump, divagando y mascullando sus respuestas mientras el expresidente defendía su candidatura a un segundo mandato con escasa resistencia por parte de su rival.
Discreparon sobre el aborto, la inflación, el cambio climático, los asuntos exteriores y la inmigración. Pero el contraste más marcado estuvo en su presentación.
Trump se mostró seguro y contundente, aunque soltó una retahíla de ataques engañosos y falsedades. Biden habló con voz ronca y entrecortada, cerrando los ojos de vez en cuando para reunir pensamientos que a veces no podía organizar. La ansiedad de los demócratas aumentaba por momentos. Hacia la mitad, personas cercanas a Biden dijeron que estaba resfriado.



