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23 de Septiembre de 2026

Toneladas de comida mexicana en buen estado terminan en la basura de EE.UU.

Retrasos logísticos, rechazos por apariencia y falta de compradores alternativos pueden provocar                                                                                                                                             que toneladas de alimentos mexicanos aptos para consumo terminen desechadas en Estados Unidos, con costos que recaen directamente en las pequeñas y medianas empresas exportadoras.

Desechar una carga de aproximadamente 18 toneladas en un relleno sanitario estadounidense puede costar entre 800 y 2 mil dólares, dependiendo del estado, sin considerar traslado, almacenamiento, cadena de frío y otros gastos operativos, de acuerdo con información difundida por Marco, empresa especializada en infraestructura financiera para compañías latinoamericanas con operaciones en Estados Unidos.

El problema ocurre en un contexto en el que entre 30% y 40% de los alimentos se desperdician desde el campo mexicano, según la Red de Banco de Alimentos de México (BAMX), cifra a la que posteriormente se suman mermas relacionadas con devoluciones, rechazos comerciales y problemas de distribución.

Uno de los principales problemas ocurre cuando los alimentos no cumplen con requisitos comerciales relacionados con apariencia, color, variedad o presentación, aunque todavía conserven condiciones adecuadas para el consumo humano.

El riesgo aumenta en productos perecederos como jitomate, lechuga, pepino, pimiento y bayas, debido a su limitada vida de anaquel.

Un retraso en la transportación o distribución puede provocar que la mercancía deje de cumplir con las condiciones requeridas por el comprador original, reduciendo además el tiempo disponible para buscar otro cliente antes de que el producto pierda su valor comercial.

Cuando no existe otra salida comercial, los exportadores deben absorber los costos relacionados con el desecho del producto.

Además de los 800 a 2 mil dólares que puede representar enviar una carga de 18 toneladas a un relleno sanitario en Estados Unidos, se agregan los gastos para trasladar el producto al sitio de disposición final, mantenerlo almacenado y conservar la cadena de frío.

Para las PyMEs mexicanas, estas pérdidas pueden tener un impacto directo en el capital disponible para continuar operaciones, especialmente cuando deben seguir pagando a productores, transportistas, proveedores y otros participantes de la cadena.