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01 de Julio de 2026

El 1 de julio, México, Estados Unidos y Canadá iniciarán la primera revisión formal del T-MEC

El 1 de julio, México, Estados Unidos y Canadá iniciarán la primera revisión formal del T-MEC. Deben decidir si extienden su vigencia por otros 16 años o si abren un periodo de revisiones anuales que puede prolongarse hasta 2036. Aunque el tratado seguiría vigente aun sin una renovación inmediata, la incertidumbre sobre su futuro aumentaría y con ella el costo para las empresas que dependen de una de las cadenas de producción más integradas del mundo.

Uno de los mayores riesgos consiste en perder las exenciones arancelarias que protegen a las mercancías que cumplen con las reglas de origen del tratado. Es decir, los productos fabricados dentro de América del Norte que acreditan el contenido regional suficiente para acceder al mercado estadounidense sin pagar buena parte de los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump.

Tax Foundation calcula que, al eliminar ese beneficio, empresas y consumidores estadounidenses pagarían 466,000 millones de dólares adicionales en aranceles entre 2027 y 2036. Tan solo en 2027, el impacto equivaldría a unos 300 dólares adicionales por hogar. El centro de investigación especializado en política fiscal también estima que ese escenario reduciría 0.1% adicional el PIB estadounidense y tendría un efecto equivalente a la pérdida de 95,000 empleos de tiempo completo. No se trata de una desaparición inmediata del tratado, sino del costo de retirar el principal escudo que protege a buena parte del comercio norteamericano frente a la política arancelaria de Trump.

El cálculo supone que los automóviles, autopartes y camiones que actualmente ingresan bajo el T-MEC enfrentarían un arancel de 25%, mientras que el resto de los bienes cubiertos por el acuerdo pagaría 10%. Esos gravámenes se sumarían a otros impuestos comerciales ya vigentes, elevando de forma importante los costos de producción en sectores altamente integrados.

la negociación de 2026 ocurre en un entorno completamente distinto al que dio origen al acuerdo hace seis años. La competencia tecnológica con China, la pandemia, las interrupciones en las cadenas de suministro y la creciente importancia de sectores como los semiconductores, los minerales críticos, la inteligencia artificial y la infraestructura digital cambiaron las prioridades de los gobiernos.

Es un hecho la eficiencia económica ya no es el único objetivo; la seguridad económica pesa tanto como el libre comercio. Ante ese escenario, la revisión del T-MEC definirá mucho más que el nivel de los aranceles. También establecerá reglas de origen más estrictas , un mayor escrutinio a la inversión extranjera, controles sobre el tránsito de mercancías y nuevas disciplinas para sectores estratégicos.

En 2024, el comercio de bienes y servicios entre México, Estados Unidos y Canadá rozó los 2 billones de dólares, una integración que supera incluso a la de otros grandes bloques comerciales cuando se mide por país participante. Además, 73.3% de las filiales establecidas en América del Norte comercia directamente con su empresa matriz en Estados Unidos, frente a un promedio mundial de 56.6%, una muestra del grado de interdependencia que alcanzaron las cadenas regionales de producción.

El T-MEC sin duda tiene algunos defectos, y quizás las próximas revisiones aborden algunos de ellos. Sin embargo, en general, ha sido beneficioso para los fabricantes estadounidenses y la economía de Estados Unidos, y, contrariamente a lo que dice Trump.