Irán cerró de nuevo el estrecho de Ormuz el miércoles en respuesta a los ataques israelíes contra el grupo armado Hezbollah en el Líbano, lo que sembró dudas sobre si se mantendrá un alto el fuego ya de por sí precario para poner fin a más de un mes de guerra. Por su parte, la Casa Blanca exigió la reapertura de Ormuz. Aunque Irán no puede igualar la sofisticación del armamento estadounidense e israelí ni su dominio en el aire, su capacidad para controlar el estrecho de Ormuz desde que comenzó la guerra ha resultado ser una enorme ventaja estratégica: Los ataques y amenazas iraníes disuadieron a muchos barcos comerciales de transitar por la vía navegable, por donde en tiempos de paz pasa el 20% de todo el petróleo y gas natural que se comercializan en el mundo.
“La agresión contra Líbano es una agresión contra Irán”, escribió en X el general Seyed Majid Mousavi, comandante aeroespacial de la Guardia Revolucionaria de Irán. Advirtió que las fuerzas iraníes prepararon una “respuesta contundente” sin revelar detalles.
El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, insistió en que el fin de la guerra en el Líbano era parte del acuerdo de alto el fuego con Estados Unidos.
“El mundo ve las masacres en Líbano”, dijo en una publicación en X. “La pelota está en la cancha de Estados Unidos, y el mundo está observando si actuará conforme a sus compromisos”.
Estados Unidos e Irán clamaron victoria el miércoles después de que ambos países e Israel acordaron un alto el fuego de dos semanas que pausó más de un mes de guerra, mientras que líderes mundiales expresaron alivio, aun cuando más drones y misiles golpearon a la República Islámica ya estados árabes del golfo Pérsico. Israel también intensificó sus ataques en Líbano, alcanzando sin previo aviso varias zonas comerciales y residenciales de Beirut. Al menos 112 personas murieron y cientos resultaron heridas en uno de los días más mortíferos en la más reciente guerra entre Israel y Hezbollah.
Los nuevos ataques amenazaban con descarrilar lo que el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, calificó como un “frágil” acuerdo. La Casa Blanca exigió que Irán reabra el estrecho de inmediato y dijo que Vance encabezaría el equipo negociador estadounidense en conversaciones en Pakistán destinados a encontrar un fin permanente de la guerra.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, dijo que las fuerzas estadounidenses e israelíes habían logrado una “victoria militar con V mayúscula” y que el ejército iraní ya no representaba una amenaza importante para las fuerzas estadounidenses ni para la región. El ejército iraní dijo que la República Islámica obligó a Israel y a Estados Unidos a aceptar sus “condiciones propuestas y rendirse”.



