- Alejandro Palma Almendra y José Luis Carrillo Estrada, del Instituto de Física, y Mario Miguel Carrillo Huerta, del Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico
Con una trayectoria sobresaliente y contribuciones al conocimiento científico, humanístico y tecnológico, los Investigadores Nacional Emérito del Conahcyt brindan un prestigio a la institución que los alberga. En la BUAP suman 15 los académicos con ésta que es la máxima distinción, con los tres nombramientos de este año: Alejandro Palma Almendra y José Luis Carrillo Estrada, del Instituto de Física (IFUAP), y Mario Miguel Carrillo Huerta, del Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico (ICGDE).
Su trabajo implica la formación de nuevas generaciones de investigadores e investigadoras, también con carreras científicas destacadas. El impacto social y tecnológico de su obra, las citas o referencias a su trabajo y su participación en conferencias magistrales y reuniones internacionales en su especialidad, son otros de los factores que influyen en este nombramiento.
La Física molecular y su impacto en diferentes disciplinas
El doctor Alejandro Palma Almendra estudió la Licenciatura en Física y Matemáticas en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y fue el primer académico de la BUAP en ascender al nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Con más de 50 años de trayectoria, sus investigaciones le han valido múltiples reconocimientos. En 1999, el Ayuntamiento de Puebla le otorgó el Diploma Cédula Real de la Fundación de Puebla y la BUAP lo distinguió en 2015 con la Medalla al Desempeño y Trayectoria Docente.
Físico de formación, ha encontrado en las Matemáticas una herramienta para desarrollar formulaciones teóricas sobre el llamado principio de Franck-Condon, espectroscopia y química cuántica, la cual explica la intensidad de las transiciones vibrónicas. En su opinión, la Física molecular es la madre de muchos campos de la ciencia y la tecnología. Los últimos avances se discuten a nivel molecular, en áreas como la Biología, la medicina y la genética moleculares.
Fue justo en la Física molecular donde continuó su carrera con el estudio del “principio de Franck-Condon”, análisis que derivó en numerosos trabajos con enfoque matemático, publicados en revistas especializadas de circulación internacional. De ahí incursionó en “las álgebras de Lie”, una matemática más abstracta. Los conceptos teóricos que engloban estas propuestas, además de explicar lo que sucede a escalas nanoscópicas, hacen posible la miniaturización de las cosas.



