La llamada “Súper gripe H3N2” encendió las alarmas en el Reino Unido y comenzó a preocupar a las autoridades sanitarias de todo el mundo. La variante A/H3N2 subclado K, más contagiosa y con menor respuesta a la inmunización, provocó una oleada temprana de casos que ya dejó hospitales saturados, escuelas cerradas y el regreso de las recomendaciones de usar cubrebocas en espacios públicos.
El subclado K del H3N2 no es más letal, pero sí más transmisible. Tiene un número de reproducción (R) de 1.4, superior a otras variantes recientes, y está provocando síntomas más prolongados en personas vulnerables. Los médicos advierten sobre cuadros de fiebre alta, tos, dolores musculares, congestión, vómito y diarrea, con especial impacto en niños pequeños y adultos mayores.
De acuerdo con reportes de The Guardian y BBC, el país enfrenta un pico histórico de contagios: más de 1,700 ingresos diarios por influenza y decenas de pacientes en cuidados intensivos. Las autoridades describen la situación como “la peor temporada en años”, impulsada por una variante que se mueve con rapidez y una población con baja inmunidad tras inviernos de poca circulación viral.
La gripe H3N2 golpeó con especial fuerza a niñas, niños y adolescentes. En algunas zonas de Gales, Cheshire y Leeds, las escuelas tuvieron que cerrar parcial o totalmente ante el número de estudiantes y personal enfermo. Directores señalaron que hay niveles de ausentismo no vistos desde la pandemia, con salones vacíos y brotes simultáneos en varios grupos escolares.
Con hospitales al límite y contagios acelerados, el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) pidió a la población retomar el uso voluntario de mascarillas en transporte público, oficinas y espacios concurridos. La recomendación no es obligatoria, pero se ha vuelto una medida urgente para reducir la transmisión. “Necesitamos regresar a los hábitos que funcionaron”, advirtió Daniel Elkeles, director del NHS en Londres. La H3N2 subclado K que ya se convirtió en la protagonista del invierno 2025-2026, no es una variante catastrófica, pero sí lo suficientemente contagiosa para poner en jaque a sistemas de salud debilitados tras años de tensiones.
Francia y España reportan crecimientos similares, mientras que los CDC en Estados Unidos vigilan la propagación del subclado K debido a su menor respuesta a la vacunación. Se teme que los viajes de fin de año aceleren los contagios. Aun así, la vacuna sigue siendo la mejor defensa: reduce hospitalizaciones y evita cuadros graves, especialmente en menores y personas con comorbilidades.



