La popularidad y el extremo uso de las redes sociales en el planeta ha tenido numerosos efectos positivos, pero también algunas consecuencias negativas, por ejemplo, la cabida a los discursos del odio e incluso el ciberacoso.
Japón ha actuado ya al respecto y pretende penalizar con dureza los insultos en Internet.
Cabe recordar el suicidio en 2020 de la luchadora Hana Kimura debido a los mensajes ofensivos recibidos por las redes sociales. 
El país nipón ya castigaba las vejaciones en línea, pero ahora ha endurecido su legislación de una forma importante:
- arrestos por menos de 30 días y 10.000 yenes de multa (70 euros)
- a cumplir hasta un año de cárcel y abonar 300.000 yenes (2.128 euros).
Una manera de dejar claro que no se van a tolerar comportamientos indeseables e intentar conseguir que los ciberacosadores lo piensen dos veces antes de volcar su odio sobre otras personas.
Esta medida acaba de ser aprobada por el Parlamento japonés y entrará en vigor a finales del verano.



