Como sabemos la empresa Boeing ha sido el proveedor habitual del avión presidencial de los mandatarios estadounidenses durante muchos años .
Para ellos, ser los proveedores de estos aviones que cuentan con todas la comodidades y más , les aporta imagen y prestigio. Sin embargo, el último contrato firmado por Boeing en febrero de 2018 con el entonces presidente Donald Trump para suministrar dos nuevos 747-8 que hagan las funciones de Air Force One ha convertido en una pesadilla para la compañía, que está sufriendo pérdidas millonarias con ese contrato y se arrepiente de haberlo firmado.
De acuerdo con esta empresa, las pérdidas acumuladas en este acuerdo de 4.300 millones de dólares (cerca de 4.100 millones de euros) aumentaron en 660 millones de dólares en el primer trimestre de este año, hasta sumar ya 1.146 millones. Y la cosa puede empeorar: “Persiste el riesgo de que tengamos que registrar pérdidas adicionales en periodos futuros”. La culpa de esas pérdidas se adjudican a mayores costes de proveedores y de completar ciertos requisitos técnicos y a retrasos en la ejecución del programa.
Los 660 millones de dólares de pérdidas generadas en el trimestre por ese contrato contribuyeron a que Boeing tuviera unos números rojos de 1.242 millones de dólares (1.180 millones de euros), más del doble que en el mismo periodo del año anterior. Los ingresos cayeron un 8%, hasta los 13.991 millones de dólares (alrededor de 13.300 millones de euros) .
Las acciones de Boeing se han desplomado un 7,5% este miércoles en Bolsa después de publicar los resultados, aunque en algún momento la caída llegó a ser del 12,6%. Las acciones han cerrado la sesión en Wall Street en 154,46 dólares, su nivel más bajo desde noviembre de 2020.



