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30 de Abril de 2026

¿El Plan Trump diluirá al Plan X de Sheinbaum?

Son dos estrategias diferentes. El Plan X surgido del Palacio Nacional le está apostando a menor “narcoaranceles” pensando en función al daño que se le regresaría a Estados Unidos por la crisis de México y la inflación local con las tarifas de castigo, pero parece estar olvidando al llamado ‘Plan T’ del presidente estadounidense que se basa en los instrumentos fiscales para diluir los efectos negativos de los aranceles en los consumidores americanos.

El costo de los aranceles en el consumo estadounidense se calcula en 380 dólares por casa, lo que equivale a un incremento de precios de 1.65% y esto daría un costo total bruto al incremento del costo de la vida de EU de 48,000 millones de dólares al año. Pero en Palacio Nacional solo están viendo los efectos normales de los aranceles en la economía mexicana en rumbo de recesión y en los precios que afectarían a los consumidores americanos.

Sin embargo, en México no han puesto atención en el arma fiscal de Trump: recorte al Impuesto Sobre la Renta (Income Tax). El Plan T es el siguiente: eximir de impuestos a personas que ganen 150,000 dólares al año o menos, lo que representa más o menos el 80% de los ciudadanos. Asimismo, habría otras exenciones: no impuestos a tiempo extra de empleo, no impuesto a las propinas.

En números redondos, esta nueva política fiscal de Trump significaría un ahorro para los ciudadanos de 440,000 millones de dólares.

Esta percepción equivocada no está reconociendo el Plan T fiscal de Trump: la excepción de impuestos por 440 mil millones de dólares a favor de los ciudadanos tiene otra variable económica: el efecto de cada dólar menos impuesto tendría un impacto multiplicador positivo en el PIB por 1.20 puntos.

El Plan X de Palacio Nacional se basa en la percepción que popularizó el secretario de economía, Marcelo Ebrard Casaubón, de que el Gobierno de Estados Unidos estaría dando “un balazo en el pie” con aranceles que se le revertirían con crisis mexicana y sobre todo con aumento de precios por tarifas a productos de consumo a través de la importación.

Sin embargo, en La Casa Blanca no están esperando que los precios internos suban por efecto de los aranceles a productos traídos de México y la carta debajo de la manga del presidente Trump es justamente una política fiscal con un doble efecto: aliviar el impacto inflacionario de los aranceles y construir una base social popular no con dinero regalado que se convertiría en inflación sino con eliminando impuestos a prácticamente el 85% de los ciudadanos.

En resumen. El Plan T fiscal de Trump ya está encaminado y avanzando y será su gran victoria económica y social porque inclusive haría repuntar el crecimiento económico que Biden heredó a la baja y con una carga inflacionaria que estaba hundiendo a la economía estadounidense.