El peso mexicano, que el año pasado se depreció casi una cuarta parte de su valor frente al dólar luego de haber destacado por su solidez entre las monedas emergentes, ahora está enfrentando los desafíos por la incertidumbre económica causada por el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca; pero el “carry trade” podría ayudarle en contra de este nuevo impacto.
De concretarse las advertencias de Trump, la moneda que actualmente se ubica alrededor de 20.50 por dólar, podría debilitarse rápidamente a niveles por encima de las 21 unidades y mantenerse ahí por algún tiempo, coinciden operadores cambiarios.
Por varios años, la moneda se ha beneficiado del amplio diferencial entre las tasas de México y las de economías como Estados Unidos, y aun cuando el banco central ha comenzado a suavizar su política monetaria los retornos que ofrece la deuda local todavía conservan un sólido atractivo para los flujos de capitales de inversores externos.
De ahí que los ingresos de recursos al mercado no hayan cesado y se espera que sigan fluyendo en los próximos meses contrarrestando los fuertes vaivenes que se cree que podrían derivar de las políticas del próximo presidente estadounidense, quien ha amenazado con imponer aranceles a las exportaciones mexicanas desde el primer día de su gobierno, que comienza a partir del próximo 20 de enero.
El peso comenzó a opacarse con fuerza a partir de las pasadas elecciones presidenciales, sin embargo, la llegada del nuevo gobierno abrió las puertas a una serie de reformas polémicas, buena parte de ellas ya han sido aprobadas, y que de inicio llegaron a complicar el clima de negocios.
Sin embargo, también se ha encontrado algo de contención en los capitales externos atraídos al país por las llamadas operaciones de “carry trade”, en la que los inversionistas toman préstamos en la moneda de un país con bajas tasas de interés para invertir en naciones que ofrecen mejores rendimientos.
Sólo el año pasado, el mercado mexicano de deuda gubernamental recibió 1.83 billones de pesos (89,672 millones de dólares) provenientes del exterior, casi un 2.5% más que en 2023, lo que equivale a unos 43,250 millones de pesos, según datos oficiales.
“El fuerte diferencial de tasas de interés sigue haciendo al peso mexicano muy atractivo. Digamos que se ha convertido en un colchón para amortiguar movimientos agresivos en el tipo de cambio”, según por lo expresado por Jacobo Rodríguez, quien es especialista financiero de la firma de análisis Roga Capital.
A su vez, en el ‘Chicago Mercantile Exchange’, las apuestas a favor de una apreciación del peso mexicano se han mantenido desde hace casi dos años, aun cuando la semana pasada registraron una ligera disminución.
Por su parte, para los analistas consultados en la encuesta más reciente de Citi Group, esperan que la moneda cierre el año en 20.95 por dólar. Si bien esto representa una pérdida de alrededor de un 1.5% frente a sus actuales niveles, también es una estimación mejor que los 21 arrojados en su sondeo anterior.



