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15 de Agosto de 2026

Posible afiliación de México en Conmebol desata lluvia de reacciones a nivel mundial

El futbol mexicano está en el ojo del huracán. La versión de que la Federación Mexicana de Futbol (FMF) podría abandonar la Concacaf para afiliarse a la Conmebol ha detonado una tormenta mediática sin precedentes. Todo comenzó con las explosivas declaraciones del periodista Martín del Palacio, quien aseguró que Gianni Infantino, presidente de la FIFA, habría prometido facilitar el salto de México a Sudamérica a cambio de apoyo político para su reelección y sus proyectos de inversión privada.

El trasfondo de esta bomba informativa es una relación cada vez más tensa entre la FMF y la Concacaf. México, que aporta entre el 50% y el 70% de los ingresos de la confederación, se siente marginado en la toma de decisiones y molesto por la gestión de derechos de transmisión, como la reciente Copa Oro transmitida por Netflix. El distanciamiento con el presidente de la Concacaf, Victor Montagliani, es evidente, y la FMF ha sido criticada incluso por sus propios clubes por no transparentar su postura política en la FIFA.

Más allá del terreno de juego, el factor económico es el verdadero motor de esta novela. Para la Conmebol, sumar a México sería un negocio redondo: el mercado mexicano y el público hispano en Estados Unidos representan una mina de oro en derechos de televisión, patrocinadores y taquillas. No es casualidad que la Concacaf esté dispuesta a pelear “hasta lo último para no perder a su gallina de los huevos de oro”.

La molestia de la FMF con la gestión de la Concacaf se ha hecho pública, especialmente por la percepción de que México no recibe una compensación proporcional a lo que genera. El reciente acuerdo para transmitir la Copa Oro en Netflix fue la gota que derramó el vaso, y la presión para renegociar condiciones económicas y de transmisión es más fuerte que nunca.

A pesar del revuelo, la mayoría de los medios y analistas coinciden en que el cambio de confederación es, por ahora, poco más que una jugada mediática. Los estatutos de la FIFA (Art. 22.2) establecen un proceso extremadamente complejo: se requiere la aprobación formal de la Concacaf, la Conmebol y el Consejo de la FIFA. El único antecedente similar es el de Australia, que pasó de Oceanía a Asia en 2006, pero el contexto y los intereses económicos son radicalmente distintos.

“La versión es cierta. En el futbol mexicano existe molestia con Concacaf y, particularmente, con su presidente, Victor Montagliani. Hay una inquietud real y se han explorado escenarios”, reconoció Mediotiempo tras consultar a fuentes internas. Sin embargo, la prensa especializada advierte que el rumor podría ser una estrategia de presión de la FMF y las televisoras para negociar mejores condiciones dentro de la Concacaf, más que un plan real de mudanza.

Detrás de la cortina de humo, la jugada de la FMF parece apuntar a una renegociación de poder y dinero dentro de la Concacaf. El apoyo a Gianni Infantino en la FIFA podría estar ligado a intereses como la sede del Mundial de Clubes 2029 o la obtención de mejores condiciones para la Liga MX y la selección nacional en torneos internacionales.

La presión mediática y el ruido en redes sociales funcionan como herramientas para forzar a la Concacaf a sentarse a la mesa y reconsiderar el trato que da a México. Por ahora, la posibilidad de ver a la selección mexicana enfrentando a Brasil o Argentina en eliminatorias oficiales sigue siendo un sueño lejano, pero el mensaje está claro: la FMF quiere más peso, más dinero y más respeto en el futbol mundial.