Personalmente el presidente norteamericano pidió al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que revise la tarjeta roja y la suspensión por un partido impuesta al delantero estrella de la selección estadounidense, Folarin Balogun, una intervención sorprendente que desató una gran controversia en la Copa del Mundo.
La FIFA anunció el domingo que Balogun podría jugar el lunes por la noche en los octavos de final contra Bélgica, lo que desató una tormenta política y generó dudas sobre la integridad del torneo.
Donald Trump “no creía que fuera una falta”. Se refirió al incidente como “dos tipos corriendo a toda velocidad que chocaron de casualidad”.







