El futbol mexicano atraviesa una ruptura no solo entre el espectáculo y aficionados, sino que los propios dueños de los clubes en la Primera División también han presentado una ruptura bastante notoria tras la última Asamblea.
Ivar Sisniega, presidente ejecutivo de la Federación Mexicana de Futbol, confirmó la creación de una comisión encargada de analizar la posible separación administrativamente la Liga MX y la Federación. Aunque el proceso aún está en fase exploratoria, la propuesta busca que la Liga gane autonomía operativa sin perder su afiliación al órgano rector del fútbol nacional. De darse, algunos acuerdos seguirían tomándose en conjunto, como reglamentos y afiliaciones internacionales.
La autonomía administrativa de la Liga MX supondría una transformación profunda del sistema actual. Aunque seguiría bajo la órbita de la FMF, la Liga podría tener mayor independencia para tomar decisiones sobre formatos, calendarios, contratos y derechos comerciales. En paralelo a la posible reestructuración, la FMF enfrenta una disputa legal con nueve clubes de la Liga Expansión MX.
Además, dentro de una de las últimas imágenes compartidas de la Asamblea de Dueños, se hizo evidente la división que actualmente pasa en la Liga MX, denotando un nuevo grupo de poder estableciéndose en el futbol mexicano conformado por ocho clubes: Chivas, Pachuca, León, San Luis, Monterrey, Tigres, Juárez y Toluca, conocido ya como el G-8. Este es un bloque de clubes que se ha unido con el objetivo de reestructurar el modelo organizativo y de gestión de la Liga MX, desmarcándose de las decisiones centralizadas que durante años han sido controladas por los grupos históricos más poderosos del futbol mexicano, principalmente aquellos ligados a las grandes televisoras.
De consolidarse el movimiento, el futbol mexicano podría experimentar una transformación profunda en sus estructuras internas. Entre las consecuencias más relevantes destacan:
- Descentralización del poder en la Liga MX, que actualmente favorece a unos pocos actores con alta influencia mediática y económica.
- Creación de una estructura de gobernanza más profesional, donde los cargos no dependan de amistades o compromisos personales, sino de perfiles preparados.
- Mayor autonomía en decisiones deportivas y administrativas, con un enfoque en eficiencia y transparencia.
- Posible debilitamiento de la FMF como ente controlador de la Liga MX si el bloque gana más poder y suma nuevos aliados.
Además, se podrían revisar o modificar figuras actuales consideradas polémicas o con posibles conflictos de interés, como la Comisión de Árbitros o puestos en áreas clave que han sido ocupados por recomendaciones personales.



