Fue una ceremonia rápida, de aproximadamente media hora, donde se fusionaron las tradiciones cataríes con la modernidad occidental; y que sirvió de escaparate para dar a conocer la vida y la cultura en esta región del Golfo Pérsico. Ceremonia sentida, donde por una parte se mostraron las raíces del país y su vinculación al desierto; pero por la otra, en donde también se quiso mandar un mensaje de unidad y de modernidad al mundo entero.
Es la primera vez que una Copa de Mundo se celebra en un país árabe. El escenario, el espectacular estadio Al Bayt de Al Khor, el más alejado de Doha; a algo más de una hora del centro de la capital. Un estadio de 60 mil espectadores que toma su nombre de las bayt al sha’ar, las tiendas tradicionales que usaban los nómadas de Catar y de la región del Golfo, y cuya estructura cupular se asemeja claramente a dichas tiendas beduinas.
El emir Sheikh Tamim bin Hamad Al Thani se encargó de dar el discurso inaugural. “Al mundo entero le digo, bienvenidos a Doha. Hemos trabajado duro con mucha gente para que esta competición sea un éxito. Hemos invertido para trabajar por el bien de la humanidad. Las gentes se unen, sin importar su etnia, su religión, su orientación y su nacionalidad aquí en Catar y tras las pantallas de todos los continentes del mundo”, expresó.
Sobre un fondo negro, la ceremonia comenzó al estilo de vida tradicional en el desierto, con unos camellos sobre unos bancos de arena que dibujaban el mapa del mundo. El actor Morgan Freeman marcó un acto que pasó a ser un homenaje al hincha, con cánticos de todas las aficiones y unas camisetas gigantes representando los equipos presentes en este Mundial, además de las banderas de los países participantes.
La ceremonia continuó con un homenaje a los mundiales anteriores, con las mascotas de cada una de las ediciones pasadas, y la esperada aparición de “La’eeb”, que simula la figura de un turbante de color blanco, sonriente y que juega al fútbol, y cuyo significado es la de un jugador habilidoso salido del metaverso (un universo paralelo que no se puede describir con palabras y cada uno puede imaginar como quiera. “La’ebb” anima a todos a creer en sí mismos).
Después apareció en escena Jungkook, uno de los siete miembros del conocido grupo surcoreano BTS, que junto al cantante catarí Fahad Al-Kubaisi interpretó ‘Dreamers’, que es uno de los himnos oficiales de esta justa mundialista. En la ceremonia hubo pequeños homenajes a las 32 selecciones, como breves fragmentos de canciones típicas, siendo el “Cielito Lindo” la correspondiente a la Delegación Mexicana.
El ex jugador Marcel Desailly, campeón mundial con Francia, introdujo el trofeo de la Copa del Mundo que ganaron los ‘bleus’ hace cuatro años.
Pero no todo fue felicidad, pues Ecuador hizo historia, ya que se convirtió en el primer país en ganarle al anfitrión en el partido inaugural. El marcador fue de 2-o, ambas anotaciones producidas por Enner Valencia, un viejo conocido de la afición mexicana ya que jugó para Pachuca y Tigres UANL.
Y así da inicio al mayor evento deportivo a nivel mundial que nos tendrá a al filo de la butaca durante casi un mes. Veamos quién se alza con el trofeo, en un mundial completamente atípico.



