Mientras los gobiernos estatales deben destinar parte de sus recursos al pago de créditos y obligaciones financieras, una entidad destaca por mantener una situación distinta: No tiene deuda pública. Se trata de Tlaxcala, un estado que ha optado por no recurrir al endeudamiento, siendo ejemplo a nivel nacional en finanzas públicas sanas.
Esta condición coloca a Tlaxcala en una posición importante dentro del país, sobre todo ante el próximo cambio de gobiernos estatales previsto rumbo a las elecciones de 2027, cuando varias entidades renovarán a sus titulares del Poder Ejecutivo.
De acuerdo con la información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Tlaxcala no cuenta con financiamientos ni obligaciones inscritos en el Registro Público Único. Por ello, tampoco es objeto de la medición del Sistema de Alertas que usa la dependencia para evaluar los niveles de endeudamiento de los gobiernos locales.
La entidad ha mantenido esta política durante distintas administraciones. El exgobernador priista Marco Antonio Mena Rodríguez concluyó su mandato en 2021 sin dejar deuda estatal registrada, mientras que la actual gobernadora, Lorena Cuéllar Cisneros, ha continuado con esa línea de disciplina financiera.
El gobierno estatal destaca que esta estrategia permite destinar recursos a infraestructura, salud, educación, seguridad y programas sociales sin sumar compromisos crediticios que deban pagarse en los siguientes años.
Además de Tlaxcala, según el reporte de financiamientos y obligaciones de las entidades, Querétaro aparece entre los estados con menor deuda, con mil 303 millones de pesos, seguido de Baja California Sur, con mil 741 millones.
En contraste, entidades como Nuevo León, Chihuahua, Quintana Roo y Coahuila figuran entre las que históricamente han registrado mayores compromisos financieros.



