El nuevo estadio de Cruz Azul podría diferenciarse del BBVA y el Akron gracias a una tecnología que todavía no existe en ningún recinto de la Liga MX: una cancha removible. El proyecto encabezado por el arquitecto Luis Fernández de Ortega contempla que el terreno de juego pueda desplazarse para permitir la realización de conciertos y otros eventos masivos sin comprometer el césped.
La idea convertiría al inmueble de La Máquina en un estadio verdaderamente multiusos, con posibilidades comerciales que irían mucho más allá de los partidos de futbol. La cancha removible permitiría retirar o desplazar el césped cuando el estadio sea utilizado para conciertos, espectáculos o eventos deportivos distintos al futbol. De esta manera, la superficie natural quedaría protegida y el inmueble podría tener una agenda mucho más amplia durante el año.
El costo estimado del nuevo estadio rondaría entre 300 y 350 millones de dólares, mientras que implementar una tecnología de este tipo podría representar otros 40 a 100 millones de dólares. Para Cruz Azul, el gasto tendría sentido si consigue convertir su nueva casa en una fuente permanente de ingresos.
El proyecto arquitectónico está en manos de Fernández de Ortega, responsable del diseño de recintos como el Estadio Akron y el Estadio BBVA, dos de las construcciones deportivas más importantes de México. Ambos estadios ya demostraron su capacidad para recibir grandes eventos internacionales, pero la nueva casa de Cruz Azul buscaría dar un paso adicional. La incorporación de una cancha removible sería precisamente el elemento que permitiría diferenciar al inmueble celeste, aunque también representaría una inversión considerable para la institución.
La tecnología no es nueva en el futbol internacional, aunque sí sería inédita en México. El GelreDome de Países Bajos fue uno de los primeros estadios en utilizar un sistema de este tipo, mientras que el Tottenham Hotspur Stadium llevó el concepto a otro nivel. Su cancha de césped natural está dividida en tres enormes secciones que pueden desplazarse para liberar el espacio destinado a otros eventos. El Santiago Bernabéu también cuenta con un sistema de cancha retráctil, mientras que otros grandes recintos internacionales han adoptado soluciones similares para combinar futbol, conciertos y espectáculos.
La principal ventaja para Cruz Azul sería comercial. Una cancha removible permitiría que el estadio no quede limitado a los días de partido, ya que podría recibir conciertos de gran escala, futbol americano y otros eventos deportivos. La experiencia de la NFL en México demuestra el potencial económico de este tipo de espectáculos, con importantes ingresos derivados de boletaje, hospitalidad, alimentos, estacionamiento, patrocinios y consumo alrededor del evento. La Máquina tendría así una infraestructura capaz de competir por grandes espectáculos internacionales.



