Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, confirmó que la final del Mundial 2026 contará, por primera vez en la historia, con un halftime show al estilo de la NFL y otros cuantos deportes. Este formato ya tuvo una especie de ensayo previo en el Mundial de Clubes, donde participaron figuras como J Balvin y Doja Cat. Aquella experiencia sirvió como laboratorio para medir el impacto de combinar fútbol de élite con entretenimiento musical de gran formato.
Hasta ahora, las finales del Mundial se caracterizaban por actuaciones previas al partido. Ejemplos claros fueron Robbie Williams en Rusia 2018 o artistas como OZUNA en Catar 2022. Sin embargo, esos shows eran breves y no interferían con el desarrollo del encuentro.
La gran diferencia ahora es el momento: el descanso. Esto implica modificar una de las estructuras más tradicionales del fútbol. El entretiempo, que históricamente dura 15 minutos, podría ampliarse para acomodar un espectáculo de mayor duración.
El proyecto no será un simple interludio musical. Según lo adelantado por la FIFA, el espectáculo estará coordinado por Chris Martin, líder de Coldplay, y contará con múltiples artistas invitados. La intención es crear un evento de escala global, comparable a los shows más icónicos del deporte internacional.
Hoy en día, las decisiones de un organismo tan potente como la FIFA no se hacen solas. El causante fue la presión de otros deportes que han tenido enorme éxito durante sus shows. Si encima se le añade el hecho de que será la final de un Mundial en Estados Unidos, se entiende que con los cientos de millones de espectadores atentos a cada segundo, se presente una oportunidad única para ampliar aún más ese alcance.
Además, existe un componente económico clave. Incorporar un espectáculo de medio tiempo permite abrir nuevas vías de ingresos a través de patrocinadores, derechos televisivos y acuerdos comerciales. Las marcas buscan cada vez más espacios de alta visibilidad, y un show de estas características multiplica las posibilidades de activación dentro del evento.
Por último, la FIFA también apunta a conectar con audiencias más jóvenes. En un entorno dominado por redes sociales y contenido inmediato, integrar música y espectáculo puede hacer que el fútbol resulte más atractivo para nuevas generaciones sin perder su dimensión global.



