El calentamiento global está provocando que los climas se vuelvan más severos, por lo que los veranos son más intensos, mientras que los inviernos se recrudecen y los huracanes son más violentos.
Los expertos han advertido que por esa razón fenómenos como El Niño y los huracanes se recrudecerán a tal grado que algunos ya han comenzado a llamarlos de nombres que hacen alusión a su fuerza. Actualmente se prevé que golpeé con fuerza a Chile a partir de agosto de 2026 y durante la primavera de 2027.
Se trata del fenómeno de El Niño Oscilación del Sur (ENOS), que en 2015 -2016 alcanzó niveles históricos. En esa época, el oceanógrafo Bill Patzert, un experto de la NASA, acuñó el término Niño Godzilla.
Primero por el tamaño de la anomalía, se trató de una extensión inmensa del océano Pacífico central y oriental que experimentó un aumento en la temperatura del agua nunca antes visto, ya que la superficie del mar aumentó entre 2.5 y 3 grados centígrados. Y además del tamaño y la intensidad del calor, hay que considerar su impacto destructivo. Tal como el célebre kaiju japonés, este fenómeno provoca desastres naturales a gran escala.
Mientras El Niño normal puede causar algunas lluvias extras, o un invierno más suave, el Niño Godzilla será capaz de alterar la circulación atmosférica global, llamada también Célula de Walker, provocando desastres naturales fuertes y simultáneos en varios continentes. Antes de 2015 hubo otro evento similar, entre 1997-1998, pero no se le dio entonces el apodo del kaiju japonés.
Durante el fenómeno de Godzilla en México se detectaron comunidades de microorganismos y la aparición de una especie invasora, que no es común frente al puerto de Mazatlán, aunque cuando las temperaturas volvieron a la normalidad, desapareció la presencia de la fauna invasora. Los efectos del fenómeno comenzarían a sentirse en Chile desde junio hasta agosto de 2026, en pleno invierno austral.
El impacto se hará presente en cada continente. En Sudamérica (Perú, Ecuador) se presentarán lluvias torrenciales, inundaciones masivas y deslaves. Para Australia e Indonesia se experimentarán sequías severas e incendios forestales incontrolables. En Norteamérica los inviernos se vuelven mucho más húmedos en el sur y más cálidos en el norte. En cuanto a los Océanos, ocurrirá un blanqueamiento masivo de corales debido al exceso de calor en el agua.



