Por segunda vez en poco más de cuatro años, la dependencia energética de Europa se ve amenazada por el caos en el Golfo Pérsico provocado por la ofensiva de Estados Unidos e Israel sobre Irán; y la respuesta de Teherán está disparando el precio del petróleo y, sobre todo, del gas natural ante las crecientes amenazas sobre el suministro.
La referencia europea para el precio del gas natural, el contrato TTF negociado en los Países Bajos, se ha disparado un 40,8% ante la paralización de la producción anunciada por Qatar. El emirato, segundo exportador de gas licuado del mundo, ha detenido la industria al ser atacada por un dron iraní la terminal de portuaria Ras Laffan. Antes que las plantas de gas cataríes, ya se había paralizado la producción de la refinería de petróleo saudí de Ras Tanura, una de las mayores del mundo, atacada por otro dron enviado por Teherán. La vía entre Omán e Irán, de apenas unas decenas de kilómetros en su parte más estrecha, no ha sido físicamente bloqueada, pero las empresas navieras y los transportistas de petróleo han congelado sus operaciones.
Además, la Guardia Revolucionaria iraní ha ordenado el cierre del estrecho de Ormuz. Por este bloqueo desde el sábado han dejado de circular tanto los superpetroleros y como los barcos de gas licuado (GNL). Así, el precio del petróleo Brent (referencia en Europa) sube un 7,25% hasta los 77,7 dólares por barril, y el del West Texas, el 8% hasta más de 72,3.
A través del estrecho de Ormuz fluye alrededor de una quinta parte del comercio mundial: 14,5 millones de barriles de petróleo viajan por el estrecho cada día, más de 10 veces el consumo de España. El 90% de las exportaciones se dirigen a Asia, pero el impacto en precios es global, pues los compradores de todo el mundo deben procurarse una materia prima imprescindible.
El cambio es particularmente agudo en el mercado del gas licuado. Goldman Sachs calcula que el precio del gas en Europa se puede duplicar si el cierre de Ormuz se prolonga un mes. ING, por su parte calcula que el precio del Brent podría fortalecerse “hacia los 100 dólares por barril y, en última instancia, los 140 en el peor de los casos, si se producen interrupciones significativas y prolongadas en el suministro”.
La decisión de la OPEP+ de acordar un aumento de la producción de petróleo de 206.000 barriles diarios queda en un segundo plano: Gran parte de este aumento de oferta aún debe salir del Golfo Pérsico en buques cisterna.
Según estimaciones de los analistas de JP Morgan, se calcula que en caso de bloqueo prolongado, los estados del Golfo solo tienen capacidad para almacenar petróleo durante 25 días antes que tener que parar su producción.



