Durante más de tres décadas la MetroCard ha definido el ritmo de la Gran Manzana, marcando tanto a residentes como a turistas con su característico ritual de entrada. Pasar la tarjeta demasiado rápido o muy lento dejará de ser un problema en el metro de Nueva York. Lo que comenzó como un avance tecnológico se despide hoy como un símbolo inseparable de la vida de su sistema de transporte público.
“Es embarazoso. Sientes que no eres un verdadero neoyorquino si no pasas tu MetroCard de la manera correcta,” dijo Mike Glenwick, de 37 años, quien ha vivido en la ciudad casi toda su vida y ha estado coleccionando MetroCards de edición limitada desde que tenía seis años.



