La prensa argentina asegura que Milei cayó en su propia trampa: quiso darle importancia nacional a unas elecciones provinciales en la que se elegían cargos legislativos y se puso al frente de la derrota a menos de 50 días de las elecciones legislativas nacionales.
El propio Milei dijo que : “Sin ninguna duda en el plano político hoy hemos tenido una clara derrota. Hoy los resultados no han sido positivos, hemos tenido un revés electoral y hay que aceptarlo. (…) De cara al futuro vamos a corregir todos nuestros errores”.
Sin embargo, en su discurso, el camino de la revisión duró poco. “El rumbo no solo que se confirma, sino que lo vamos a acelerar y profundizar más”, agregó desde el mismo escenario rodeado de sus principales funcionarios. Todos, excepto uno: Luis “Toto” Caputo, ministro de Economía.
La cantidad de funcionarios que esperaron al presidente de Argentina, Javier Milei, en el escenario donde aceptó la derrota considerada la “más grande y rica del país” se podían contar con los dedos de las manos.
Las urnas ya habían hablado mientras el líder libertario subía al escenario escoltado por su hermana, Karina Milei, y su asesor estrella, Santiago Caputo, vértices del llamado “Triángulo de Hierro”. El mensaje fue contundente: y los resultados aseguran que son casi 14 los puntos de diferencia que separan de la coalición Fuerza Patria que triunfo en 6 de las 8 secciones electorales.



