La tendencia del presidente republicano a imponer –o a veces, simplemente, anunciar- aranceles extremadamente altos a otros países y luego dar marcha atrás dio lugar a lo que ahora pasó a llamarse la estrategia “TACO”.
“Trump always chickens out” (“TACO”, en español “Trump siempre se acobarda”). Cuatro palabras y un acrónimo que recuerda al típico plato mexicano fueron suficientes para enfurecer a Donald Trump y convertirse en una frase viral en las redes sociales cuando se habla de su guerra comercial. La frase incluye el verbo “chicken”, que a su vez significa “gallina”, animal muchas veces asociado con el miedo.
Pero “TACO” llegó hasta la Casa Blanca esta semana, cuando una periodista de la cadena CNBC le consultó a Trump su opinión respecto del controvertido apodo. El mandatario primero se mostró atónito, y luego enfurecido.
“¿Que yo me acobardo?”, reaccionó primero, sin comprender del todo el significado de la expresión. Cuando entendió, se enojó con la periodista y le dijo: “Esa es una pregunta muy cruel, no me la vuelvas a preguntar”.
“¿A eso le llamas acobardarse?”, preguntó Trump. “Se llama negociación”, continuó, y añadió que establece una “cifra ridículamente alta y la bajo un poco, ya sabes, un poco” hasta que la el número es más razonable.
Trump defendió su estrategia de elevar los aranceles al 145% sobre los productos chinos, solo para luego reducirlos al 30% durante 90 días de negociaciones. De igual forma, la semana pasada amenazó con imponer un impuesto del 50% a los productos de la Unión Europea a partir de junio, solo para retrasar el aumento arancelario hasta el 9 de julio para que las negociaciones pudieran continuar mientras se seguía aplicando el arancel base del 10%.



