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04 de Julio de 2026

Ganaderos mexicanos prevén extinción de toros de lidia en 2 años con “corridas sin sangre”

El presidente de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia (ANCTL) y propietario de la divisa de Pozohondo, Ramiro Alatorre, dijo que en caso de aprobarse una reforma a nivel federal, el efecto sobre el ganado bravo sería “inmediato”, ya que el 90 % se enviaría al matadero en uno o año y medio. Además, afirmó que las autoridades no les dieron “propuesta alguna” ni les “consultaron”, ante el impacto de este nuevo escenario para el sector.

Hay que recordar que el Congreso de Ciudad de México aprobó el pasado 18 de marzo las “corridas de toros sin sangre”, regulación que busca ser extendida a todo el país mediante una reforma a la ley federal de Bienestar Animal, que puede discutirse este año.

Para las 257 ganaderías bravas de México, el nuevo formato de “corridas de toros sin sangre”, conllevaría el fin de la crianza de la raza de lidia para 2027. El resultado en México sería que “las 118.000 cabezas de ganado bravo que pacen por las 170.000 hectáreas en campos mexicanos” serán sacrificadas en mataderos para destinarse al consumo humano, apuntó el presidente.

Por su parte, el ganadero Sergio Hernández, del hierro de Rancho Seco que tiene más de cien años de existencia, explicó que al no castigar al toro bravo “para liberar endorfinas, liberar la congestión y respirar mejor”, se corre el peligro de que el animal muera de un infarto.

Como datos relevantes, estudios realizados por la ANCTL muestran que en los ranchos de ganado bravo la fauna es cuatro o cinco veces mayor que en las haciendas sin ellos. Que solo entre el 7 y 8 % de los toros muere en la plaza, lo cual “permite mantener el resto de cabezas de ganado bravo”. Y que cuando el ganado destinado al consumo de carne vive entre 12 y 18 meses, en cambio “el de lidia vive entre 5 y 6 años”, aseguró.

La cuestión más amenazante para el sector es la económica. La experiencia de Quito con las corridas sin muerte desde 2011 demostró la inviabilidad de esta modalidad de tauromaquia, llevando al cierre de la plaza de toros por falta de público.