La tecnología de microarrays se basa en el estudio de miles de genes al mismo tiempo. Gracias a ella, es posible realizar análisis genéticos con tan solo una pequeña muestra de ADN o ARN. Su aplicación permite agilizar procesos dentro de los laboratorios de genética molecular y se espera que permita ganarle la partida a las enfermedades genéticas y crónicas.
Consiste en tomar una pequeña cantidad de ADN o ARN, depositada en una base de vidrio, que se pone en contacto con el chip. Gracias a los robots de precisión, es posible colocar cada molécula en su lugar correspondiente, para que se hibride el material genético. Esto genera un patrón de luz que la máquina es capaz de detectar para generar la información correspondiente.
Al tratarse de una tecnología tan innovadora, siguen apareciendo nuevas aplicaciones constantemente. Sin embargo, existen tres usos bastante consolidados:
- Análisis de la expresión genética: se utiliza para extraer datos sobre los niveles de expresión de miles de genes. Estos pueden emplearse para ayudar a detectar enfermedades infecciosas a través del estudio de los tejidos. También sirve para identificar tumores, estudiar reacciones a medicamentos o prevenir problemas genéticos.
- Genotipificación: a través de una muestra de ADN, se pueden detectar mutaciones genéticas específicas de una muestra concreta de un individuo. De este modo, podemos predecir y detectar enfermedades crónicas de riesgo, además de reproducir muestras de ADN para su estudio.
- Detección de ADN: similar al análisis genético, se centra en detectar irregularidades genéticas, como puede ser la aparición de cáncer y tumores. Además, es extremadamente útil para obtener mapas cromosómicos.
El proceso consiste en que el microarrays se introduce en el escáner láser para obtener dos imágenes. Dependiendo de la intensidad de la luz, se obtendrán resultados diferentes tras estudiar las muestras con un software especial. Las imágenes pueden adoptar un color rojo, amarillo o verde, y las formas de estas manchas de colores determinan la carga genética de cada muestra. De esta forma, los científicos son capaces de interpretar los resultados obtenidos.
A pesar de su reciente aparición, los microarrays ya se están consolidando como una herramienta útil para la genética humana. Hasta la fecha, el campo en el que más se utilizan los microarrays es la oncología, debido a la gran utilidad de esta herramienta para la detección y predicción de tumores. No obstante, otros campos de la medicina, como la cardiología, la neumología o la reumatología, también han comenzado a introducir esta tecnología.



